Causarás una buena impresión si combinas interés personal y disciplina: personaliza el primer mensaje, haz una pregunta abierta e indica el siguiente paso («Te llamaré el martes a las 19:00, si te viene bien»). Es importante no sobrecargar la conversación con monólogos largos: la brevedad, junto con una preocupación genuina por el tiempo del interlocutor, te beneficiará.